Doctor Carlos Eduardo Vargas Olarte, Dr. Sportwissenschaften, director del Centro de Investigación Sport und Freizeit Beratungs Dienst SFBD y miembro de Acord Internacional. Artículo de su autoría, Santiago de Cali, Junio 8 de 2026: El Mundial de Fútbol de la FIFA 2026 (coorganizado por Estados Unidos, México y Canadá) representa la mayor aceleración histórica en la mercantilización, hiper comercialización e industrialización del fútbol dentro del modelo de deporte de competencia y alto rendimiento.
En la medida que se concentra atención mediática y se empieza a operar el negocio bajo los rentables modelos de otros espectáculos deportivos en la cuna de la industria del entretenimiento, se profundiza la brecha con las aficiones tradicionales y el modelo de la comercialización del rendimiento deportivo como espectáculo.
El debate se plantea a nivel conceptual entre las ciencias del deporte (sociología y la economía del deporte) y la ética social de lo público, la equidad en las relaciones público-privadas, los beneficios para el desarrollo sostenible según los ODS y la Agenda 2030.
Modelo USA del Fútbol espectáculo
Al trasladar el eje central del torneo al mercado deportivo más lucrativo del planeta (el estadounidense), el evento se convierte en el ejemplo más claro y concreto del tránsito del escalonamiento de las disciplinas deportivas populares con gran atractivo para practicantes, aficionados e interesados hasta alcanzar la atención mediática que integra campañas de mercadeo, planes de patrocinio, catering, ticketing, y de relaciones públicas por parte de fabricantes de productos y proveedores de servicios que saben de la rentabilidad al vincularse a la industria del entretenimiento.
El futbol es una disciplina deportiva que ha ido ganando espacio entre los diferentes públicos que tienen los recursos y los medios para acceder a las tribunas, a las transmisiones, los productos y los servicios alrededor del espectáculo futbolero. Este fenómeno opera bajo una lógica de exclusión/ exclusividades que se manifiesta en dos frentes críticos:
1. La exclusión del gran público y de las aficiones tradicionales
• Precios prohibitivos y especulación: Las entradas para el torneo registran los costos nominales más altos en la historia de los mundiales. La implementación legal en EE. UU. de la "tarifa dinámica" (donde los algoritmos elevan los precios según la demanda en tiempo real) y los mercados secundarios de reventa autorizada expulsan por completo a la clase trabajadora y a las aficiones locales tradicionales de países en desarrollo.
• El aficionado como consumidor corporativo: Los estadios norteamericanos están diseñados para maximizar el ingreso por asistente a través de experiencias de hospitalidad VIP, palcos corporativos y consumo de alimentos y bebidas de alto costo. El aficionado tradicional ("de tribuna") es reemplazado por un perfil de consumidor de altos ingresos que asiste al partido como un evento de estatus social dentro de la industria del entretenimiento.
• Gentrificación del fútbol: La pasión cultural y la identidad comunitaria que históricamente caracterizaban a los mundiales son desplazadas por un espectáculo empaquetado, controlado y diseñado para la televisión global y las audiencias digitales premium.
2. La asfixia de los difusores y medios de comunicación populares
• Monopolio de derechos de transmisión: La FIFA ha centralizado y encarecido los derechos de transmisión a niveles que solo los conglomerados multinacionales de medios, las plataformas de streaming globales (como Apple TV, Netflix o Amazon Prime) y las grandes cadenas televisivas privadas pueden financiar.
• Exclusión de la radio y prensa comunitaria: Los difusores populares, las radios locales y los medios de comunicación independientes quedan completamente marginados. Las estrictas normativas de derechos de autor y las zonas de exclusión comercial de la FIFA les prohíben transmitir narraciones en vivo, realizar coberturas en los alrededores de los estadios o acceder a zonas mixtas, destruyendo el periodismo deportivo de base que conecta directamente con los barrios y las aficiones populares.
• Barreras de acreditación tecnológicas y económicas: Los requisitos de acreditación exigen infraestructuras tecnológicas y respaldos económicos corporativos que actúan como un filtro de clase, asegurando que solo los medios alineados con la narrativa comercial del evento tengan acceso directo a los protagonistas.
Deporte espectáculo e inversiones: Negocio Global VS Derecho Natural?
Tensión estructural entre el “negocio global del deporte organizado” – Olimpismo / Federaciones Internacionales y el deber de los Estados de garantizar la actividad física, el deporte, la recreación y la educación física como un derecho para el bienestar de su población.
• El mecanismo mediante el cual las federaciones internacionales (como la FIFA, el COI o la World Athletics) capitalizan las inversiones públicas se puede desglosar en varias estrategias clave:
1. El modelo de "Asociación Público-Privada" asimétrica
• Para albergar un gran evento (Mundiales, Juegos Olímpicos, Panamericanos), las federaciones exigen un cuaderno de cargos (requisitos técnicos) sumamente estricto. El trato suele ser el siguiente:
• El Estado asume el riesgo y el costo: Construcción de estadios, villas olímpicas, renovación de aeropuertos, redes de transporte y sistemas de seguridad.
• La federación retiene los ingresos limpios: Los derechos de transmisión de televisión, los patrocinadores globales principales y la venta de entradas suelen ir directamente a las arcas de la federación internacional o de sus filiales, exentos de grandes cargas operativas.
2. Exenciones fiscales y "Leyes Especiales"
• Uno de los puntos más críticos es la exigencia de marcos regulatorios de excepción. Para otorgar una sede, las federaciones suelen exigir que el país anfitrión apruebe leyes temporales que les otorguen inmunidad fiscal total. Esto significa que las ganancias multimillonarias generadas durante el evento no pagan impuestos sobre la renta ni de valor agregado en el país que financió la fiesta, privando al Estado de recuperar la inversión por la vía tributaria.
3. El problema de los "Elefantes Blancos" / Gigantismo deportivo
• El principio del Deporte como Derecho Fundamental implica que la infraestructura debe servir para el acceso masivo, la salud pública y el desarrollo comunitario. Sin embargo, las federaciones exigen estadios con estándares de lujo y capacidades gigantescas que rara vez son sostenibles tras el evento.
• Muchos de estos recintos quedan abandonados o subutilizados porque sus costos de mantenimiento son impagables para los municipios locales.
• Ese dinero público, atrapado en el mantenimiento de un "elefante blanco", se deja de invertir en polideportivos barriales, parques públicos o programas de deporte escolar, que es donde realmente se materializa el derecho fundamental al deporte.
4. Privatización del espacio y los servicios públicos
• Durante los eventos, la seguridad del Estado, el transporte público y los servicios de salud se vuelcan casi exclusivamente a proteger y facilitar la logística del torneo y de la "familia de la federación" (VIPs, patrocinadores, delegaciones). Esto externaliza los costos operativos hacia el contribuyente, mientras que el acceso a los eventos está restringido a quienes pueden pagar entradas a precios internacionales, excluyendo a la población local que financió la infraestructura.
Contradicción entre discurso y realidad
Este proceso evidencia una contradicción fundamental en el pensamiento del siglo XXI en torno al deporte en los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible) y la Agenda 2030: mientras se recomienda que los los gobiernos promuevan la democratización y la inclusión global, la estructura económica del deporte en sus diferentes modelos
1. Deporte para la salud,
2. Deporte comunitario- deporte amplio -de tiempo libre y para todos,
3. Deporte de nuevas tendencias,
4. El e-sport- )
5. El deporte de competencia y de alto rendimiento (¿para privilegiados?)
Este último punto, cada vez está más controlado por las federaciones internacionales- organizaciones privadas- de las diferentes disciplinas deportivas que operan en el sentido opuesto, imponiendo exigencias y privatizando el acceso a los bienes culturales y transformando toda una fiesta y una práctica popular en un producto de consumo exclusivo para élites financieras y sectores privilegiados socioeconómicamente.
En las siguientes entregas en paralelo a los comentario sobre aspectos organizativos del Mundial FIFA USA 2026 se planteará una propuesta de un Modelo alterno de coexistencia de los diferentes Modelos de Deporte, la responsabilidad del Estado- alcance, limites, financiamiento, control y vigilancia- así como la legitimación de las ofertas de las organizaciones privadas.
Autor: doctor Carlos Eduardo Vargas Olarte
Publicación: Silvio Zamora Ramírez
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